El entrenador del equipo ha expresado su profundo malestar tras la reciente derrota. En sus declaraciones, ha señalado que el vestuario asume la responsabilidad por el resultado y que existe un claro sentimiento de dolor y amargura.
El técnico ha insistido en que su propio estado emocional no es lo importante. Lo que realmente le genera sufrimiento es no haber podido responder a la confianza de sus jugadores ni ofrecerles las herramientas necesarias para lograr los resultados esperados.
Además, ha mencionado el disgusto que se llevan los aficionados que acudieron al partido, lo que añade peso a su sensación de no haber cumplido con las expectativas.